Remedios Caseros Para Bajar La Fiebre En Niños

Aplícala sobre la frente de tu hijo y déjala allí por algún tiempo. Pasados unos minutos retírala y ráspale el exterior ya seco por la fiebre, para que este vuelva a estar húmedo y listo para refrescar la frente de tu pequeño. Agrégale al agua una pastilla de alcanfor y empapa las compresas en ella.

remedios caseros para bajar la fiebre en niños

Además, las complicaciones generalmente, cuando se presentan, no son debidas a la fiebre, sino a la enfermedad que origina la fiebre. Entre 35 °C y 36 °C es una horquilla en la que podría ser un síntoma de alguna patología, pero también hay personas con esa temperatura sin que les pase nada grave. Por debajo de 35 °C ya se considera patológica, hablamos de hipotermia. No nos olvidemos que además de todas las vitaminas y minerales que contiene la lechuga, también es rica en calcio, potasio, magnesio, sodio y fósforo. Aunque no hay que alarmarse, la fiebre requiere que descanse, para que encuentres mejor lo antes posible. Continuar con tus actividades cotidianas como si no te ocurriese nada es un error.

Lo Que No Hay Que Hacer Para Bajar La Fiebre

Conocer las causas de la fiebre y saber interpretar la subida de la temperatura, es fundamental para poder actuar lo antes posible. Otro remedio casero muy eficaz es agregar un puñado de cilantro en una taza de agua. Si le damos al niño esta mezcla dos o tres veces al día, la fiebre irá remitiendo poco a poco. Diversos estudios han demostrado que este elemento tiene casi las mismas propiedades que un medicamento antiinflamatorio. Tomar todas las noches un vaso de leche dorada o leche de cúrcuma reducirá las posibilidades de tener fiebre en los niños. A veces es necesario tratar la causa subyacente de la fiebre con medicamentos.

A nivel basic, este aumento de la temperatura corporal suele ser inofensivo y desaparece a los pocos días, por lo que no requiere un tratamiento específico, aunque dependerá de la enfermedad subyacente. En cualquier caso, el principal objetivo es aliviar esa sensación de malestar asociada y favorecer el descanso durante un proceso febril. Una fiebre alta o moderada puede ser perjudicial en adultos con enfermedades cardíacas o pulmonares debido a que la fiebre hace que aumente la frecuencia cardíaca y la respiratoria. La fiebre también puede empeorar el estado psychological en personas con demencia.

De hecho, lo perfect es dormir y descansar tanto como nuestro cuerpo nos pida y, de esta forma, seguro que lo ayudaremos a combatir el problema y a disminuir la temperatura de forma más eficaz. Aplica frío en zonas localizadas, utiliza gasas o una toalla limpia, empapa con agua fría y escurre bien. Ayudará a reducir la temperatura haciendo que el pequeño se encuentre mejor.

Remedios Caseros Para Reducir La Fiebre En Los Bebés

Para su preparación, pon a hervir un litro de agua que deberás verterla en un recipiente junto con una lechuga entera. Tienes que dejar reposar la infusión al menos un cuarto de hora y ya podrás beberlo como si te estuvieras bebiendo un vaso de tu refresco favorito. Si no te apasiona el sabor, siempre puedes añadirle un poco de edulcorante.

Quizá este consejo sea un clásico, pero podemos asegurarte que no todo el mundo cae en él como primer método de actuación cuando se tiene fiebre. Normalmente recurrimos primero al paracetamol y esperamos a que haga efecto, teniendo un mundo lleno de posibilidades más naturales a tu disposición. Tomar agua muy fría o aplicar hielo en zonas del cuerpo para intentar, así, bajar la temperatura. Tomar antibióticos sin que te lo haya indicado expresamente tu médico. Los antibióticos combaten infecciones bacterianas (no víricas) y su función no es bajar la fiebre. Te aconsejamos echar un vistazo a este otro artículo sobre los Alimentos para bajar la fiebre.

Vigila la hidratación, procura que tu hijo tome suficiente líquido durante todo el día, además de agua dale zumos naturales, caldo de pollo y verduras templados e incluso suero. La fiebre, generalmente, dura entre 1 y 7 días, dice la doctora Georgine Nanos. “La mayoría, especialmente las causadas por virus, son autolimitadas, lo que significa que se curarán solas”, explica.

Los padres suelen asustarse fácilmente cuando la temperatura de sus bebés aumenta. Lo mejor que se puede hacer en estos casos es llevarlos al pediatra para que pueda diagnosticar qué es lo que está causando la fiebre y cómo tratarla. Permanecer en la cama tanto como sea posible y dormir cada vez que tengas sueño, le permite a tu cuerpo combatir la infección subyacente. Pero, sabemos de antemano que, si se trata de una fiebre leve, con estos remedios caseros vas a poder reducirla sin dificultad y de manera rápida.

Este paño humedecido con la clara debes colocarlo en tus pies con los calcetines por encima. Sin que te des cuenta estarás reduciendo tu temperatura corporal y sentirás una liberación placentera. Como hemos dicho, la fiebre no es una enfermedad sino un síntoma de que algo no va del todo bien en nuestro organismo. Ante su presencia, y especialmente si la temperatura corporal está alterada sin causa aparente, es muy alta o no termina de bajar, es importante saber qué la provoca. Sin duda, lo mejor para la fiebre en adultos y en niños es el reposo y dormir el máximo de tiempo posible, sobre todo si se trata solo de unas décimas.

A pesar de los escalofríos, los expertos destacan que se debe evitar el exceso de abrigo para el frío. El cuerpo tiene que liberar el calor y por eso se aconseja usar ropa liviana para dormir. Por otro lado, el dormitorio tiene que tener una temperatura media, esto es, ni demasiado calurosa ni fría.

Usa Paños Con Agua Fresca

Lo primero de todo es diferenciar entre fiebre y febrícula, o lo que solemos llamar tener unas décimas. La fiebre es cuando la temperatura corporal aumenta, a partir de los 37,2º. En cambio, cuando la temperatura corporal aumenta pasando de los 37º y sin llegar a los 38º, se considera febrícula. Todos los padres sufren cuando ven a sus hijos enfermos, si tienen fiebre se quedan apáticos y sin apenas energía. La fiebre puede estar causada por muchos motivos, y en muchas ocasiones se puede remediar sin necesidad de acudir al pediatra.